Producir pomáceas con o sin malla

¿Cuál es el camino hacia una fruticultura sostenible?

Producir pomáceas en un contexto de cambio climático cada vez más evidente en Portugal y en el mundo plantea nuevos retos para la agricultura y, en particular, para la fruticultura.

Los fenómenos meteorológicos extremos y los patrones climáticos inestables obligan a los productores a adaptarse y a replantearse sus prácticas con vistas a la sostenibilidad y la rentabilidad. En este contexto, surge una cuestión fundamental: ¿merece la pena invertir en redes de protección para el cultivo de manzanas y peras?


El papel de las redes en la fruticultura moderna

Las redes de protección se están imponiendo como una solución tecnológica cada vez más considerada para el cultivo de pomáceas. Su uso se ha ido extendiendo, sobre todo en explotaciones que buscan garantizar una mayor calidad, proteger contra las inclemencias del tiempo y responder a las exigencias de los consumidores.

Ventajas del uso de redes

  • Protección contra fenómenos climáticos: granizo, heladas, quemaduras solares y lluvias cerca de la maduración (especialmente relevante en cerezos).
  • Control de plagas e insectos: creando una barrera física contra agentes patógenos y plagas.
  • Mejora de la calidad de los frutos: mayor uniformidad, calibre y coloración.
  • Preservación del suelo: menor impacto directo de las inclemencias meteorológicas en la estructura del suelo.
  • Reducción del uso de productos fitosanitarios: menor necesidad de intervenciones químicas.

Inconvenientes a tener en cuenta

  • Costes de instalación y mantenimiento: elevada inversión inicial, que puede superar los 70 000 € en sistemas completos.
  • Reducción de la luminosidad: el sombreado excesivo puede afectar negativamente a la coloración de las variedades bicolores.
  • Cambios fisiológicos en las plantas: mayor vigor vegetativo y crecimiento descontrolado.
  • Posibles retrasos en la cosecha, aunque este factor puede ser ventajoso dependiendo del mercado objetivo.

Redes fotoselectivas: una solución tecnológica con potencial

Introducidas en la década de 1990, las redes fotoselectivas filtran selectivamente la luz solar, lo que permite modificar el microclima en el interior del huerto. Los diferentes colores de las redes influyen en el desarrollo de las plantas y en la calidad de los frutos. En Portugal, estudios realizados por el INIAV, con autores como Miguel Leão de Sousa y Margarida Rodrigues, entre otros, evaluaron el impacto de las redes fotoselectivas de varios colores (negro, rojo, gris, amarillo y blanco) en la productividad y la calidad de las manzanas «Gala».

Resultados prácticos
(5 años de ensayo – Gala Redlum)

La red negra resultó ser la más rentable, con un aumento significativo de la productividad y el rendimiento en comparación con la producción sin red, que registró pérdidas de hasta el 23,9 % en la producción y del 19,1 % en los ingresos.


Análisis económico: ¿merece la pena la inversión?

Los costes varían en función del tipo y la complejidad de la estructura:

  • Sistema sencillo: 8000-13 000 €
  • Red con cobertura parcial (mallas): 27 000-30 000 €
  • Red con cobertura impermeable (plásticos): 30 000-45 000 €
  • Sistemas completos y automatizados: hasta 70 000 €
    A pesar de la elevada inversión inicial, los beneficios a medio y largo plazo, especialmente en regiones con una alta incidencia de fenómenos extremos, pueden justificar ampliamente el coste.

Sostenibilidad y profesionalización: el futuro de la fruticultura

Producir pomáceas de forma eficiente exige un enfoque de gran precisión, en el que el conocimiento científico y la innovación tecnológica desempeñan un papel fundamental. La adopción de modelos de producción de alta densidad, respaldados por la tecnología y las redes de protección, permite:

  • Optimizar el uso de los recursos (agua, fertilizantes, energía).
  • Reducir la huella medioambiental por kilo de fruta producida.
  • Cumplir con exigentes normas de seguridad alimentaria.
  • Aumentar la rentabilidad y la competitividad de las explotaciones.
    Este modelo, lejos de ser intensivo en el sentido tradicional, se basa en la ciencia, la sostenibilidad y la armonía con el medio ambiente y la sociedad.
    ¿Red: sí o no?
    La respuesta depende del contexto.

    Sí, si:
  • La región es propensa al granizo, las quemaduras solares o las lluvias intensas.
  • El objetivo es aumentar la calidad de la fruta para mercados exigentes.
  • La explotación dispone de capacidad para la inversión inicial.

    No, si:
  • La ubicación tiene luz y calor limitados. La inversión no es viable financieramente a corto plazo.

Conclusión

La decisión de utilizar redes de protección para el cultivo de pomáceas debe basarse en datos técnicos, análisis económicos y objetivos de mercado. A medida que el cambio climático se intensifica, la capacidad de adaptación marcará la diferencia entre el estancamiento y el éxito de la fruticultura portuguesa.

António Oliveira – Cliente CarmoFarm